Fondillón
- Vinos Alicante -
Uva Monastrell
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El Fondillón es el más famoso de los vinos de Alicante. Proviene de la variedad de uva Monastrell. La mayor producción vinícola de la Denominación de Origen Alicante se halla concentrada en la Ribera del Vinalopó. De las diecisiete mil hectáreas de viñedos, el ochenta por ciento dedica su producción a la variedad Monastrell. El resto
pertenecen a la Forcallat blanca y Merseguera
entre otras. No se puede decir que los vinos blancos sean
clásicos en la zona de Alicante, pero se elaboran desde siempre
a base de uvas de las variedades Merseguera, Verdil y
Airén, plantadas en terrenos generalmente
no aptos para los pies americanos que, tras la filoxera, sirvieron para
hacer revivir el viñedo local.
La elaboración de estos vinos sigue en la actualidad las normas generales de todo el país, si bien la composición de las tierras alicantinas, así como la bondad del clima, está dando unos resultados excelentes en cuanto a fragancia y paladar se refiere, consiguiéndose una exquisitez extraordinaria, empleándose los métodos más modernos y complejos de autovinificación que también son de uso general en otros tipos de vinos.
Dentro de la provincia de Alicante tiene
carácter propio la zona de producción de La
Marina, al norte de la provincia, con un predominio de la
variedad Moscatel Romano, de cuyos mostos se elabora
una de las mistelas más acreditadas de
España. La práctica habitual de elaboración es
seleccionar cuidadosamente los racimos más maduros,
se procede al estrujado y el mosto resultante se mezcla homogeneamente
con alcohol de vino especialmente seleccionado, resultando un exquisito
licor que generalmente contiene 15º de alcohol y 9 de
beaumet. Tradicionalmente se ha elaborado la mistela de uvas Moscatel
sobre la base del mosto fresco exclusivamente. La
zona de Teulada y los pueblos de alrededor
están dando unos vinos de moscatel que adquieren cada vez más
fama en los mercados y una elevada calidad.
No obstante, esta variedad no es demasiado conocida en el resto de
España. Históricamente lo fue en todo el mundo y, en
principio, sólo zonas como Burdeos, Alicante, Málaga y Jerez
eran conocidas
internacionalmente.
Los claretes son de color rojo abierto, entre 14º y 11º, secos, de poco cuerpo y con sabor afrutado y suave, mientras que los rosados tienen una coloración rosa pálido, son muy suaves, secos y afrutados y se mantienen entre los 14º y los 12º. El Fondillón, que alcanza una graduación entre 18º y 15º, tiene un color rojo ámbar muy característico, un aroma añejo poderoso y un sabor que, siendo generalmente seco, puede alcanzar matices abocados. Y finalmente el Moscatel, de sabor característico de la variedad Moscatel Romano. De gran fragancia y una especial dulzura que le confiere el alto contenido de azúcares que aporta el mosto directo sin fermentar, resultando un licor de 15º de alcohol por 9º de beaumet especialmente armónico.
La fermentación de los vinos
rosados se produce en ausencia de la casca, hollejos y
demás, por lo que se denomina virgen, lo que
les deja un color muy pálido, semejante al de
las rosas, un rico aroma y sobre todo un poderoso sabor
afrutado que le es característico a los vinos de
lágrima. Existe una curiosa variante: los vinos de
lágrima, que en otros tiempos eran de esmerada elaboración
casera y que criaba el amo de la viña para su esposa.
Se obtenían del mosto que destilaban las uvas prensadas
por su mero peso amontonadas unas sobre otras, dando
nacimiento a un delicioso licor en suavidad, aroma y
sabor. Estas condiciones se han mantenido aún en los elaborados
industrialmente en la actualidad, que comienzan a abrirse un camino muy
importante en el gusto y consumo generales. |