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El vino Fondillon
es
difícil de elaborar, por ello en la provincia de Alicante son
pocas las bodegas que lo siguen produciendo, como Salvador Poveda, Primitivo Quiles, Bodegas
Alfonso, Bocopa o la Cooperativa
Nuestra Señora de las Virtudes.
Pero además de
la cuidada elaboración, son requisitos
imprescindibles para conseguir estos caldos, únicos en el mundo,
la bonanza del clima, la madera de los excelentes toneles
monoveros y la uva Monastrell. El
Fondillon tiene una larga historia y era ya famoso en el Renacimiento,
acompañó a Magallanes y a Elcano
en su vuelta al mundo y fue el último reconstituyente que los
médicos recomendaron al Rey Luis XIV de
Francia. El Fondillon fue el primer vino que tuvo nombre propio,
y se puede decir que nació de la casualidad que propició
el régimen especial de arrendamiento de las tierras, la
austeridad del campesino y la paciencia.
Durante mucho tiempo se practicó la costumbre
tradicional de cesión de tierras en el régimen especial
de enfiteusis, que consistía en que mientras
quedaran vides en producción de las que se plantaron en su
día, la explotación de los terrenos seguía siendo
derecho del arrendatario. Como consecuencia de este peculiar sistema,
resultaba que con el transcurso de los años las plantas se iban
extinguiendo y agotando. Las viñas quedaban diezmadas,
pero el viñador llevado por su condición de austeridad
seguía cultivando y recolectando con el fin de no perder sus
derechos. La recogida de estas diezmadas cosechas no
se hacía durante la vendimia, sino que se llevaba a cabo en plan
familiar, cuando ya se habían despedido a los
vendimiadores.
Los propios arrendatarios de la viña cortaban aquellas
escasas uvas, casi pasas, que habían alcanzado
su sazón en la misma cepa. La estrujaban en el lagar, y aquel
mosto denso se ponía a fermentar en los toneles
más viejos de las bodegas. La fermentación era
muy lenta y la transformación del mosto en vino se retrasaba
tanto que, en muchas ocasiones no se podía apreciar hasta la
primavera. El resultado era un vino con una alta graduación
alcohólica que guardado en los viejos toneles monoveros daba
como resultado el Fondillon.
Son numerosas las referencias históricas
que encontramos sobre el vino Fondillon de Alicante,
como la de Francisco Martínez Montiño,
cocinero mayor de Felipe II, quien cuenta que los príncipes
japoneses que visitaron al monarca, reconocieron el
Fondillon que habían llevado los navegantes
españoles a Oriente. Y al degustarlo
exclamaron: «¡Pero si es el famoso fondillon de
Alicante, que tanta fama tiene en el mundo!» El viajero
inglés Peter Towsend describió en el siglo
XVIII la elaboración del Fondillon de la
siguiente forma: «vendimian la uva, sacan los granos del racimo y
los ponen sobra cañizos de mimbre bastante elevados. Los dejan
allí durante quince días, expuestos al sol y al viento
para evaporar la humedad superflua, después de lo cual lo meten
en la prensa. Una vez prensado, cae con sus hollejos en la cuba donde
sufre la fermentación. A continuación lo descuban y lo
guardan en toneles».
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